La balsa del mindfulness

sonrisa balsa mindfulness

Al meditar, solemos usar la respiración como ancla para nuestra atención al momento presente.

Además, como bien explica Thich Nhat Hanh, al dirigir nuestra atención a la respiración logramos reunir a la mente y al cuerpo. Al inhalar, “sé que estoy inhalando”; al exhalar, “sé que estoy exhalando”. Gracias a esta fórmula simple y mágica, nuestro cuerpo y nuestra mente se reencuentran y son uno.

Se me ocurre que un poder similar tiene la sonrisa.

Al sonreír, realizamos una acción física y al mismo tiempo una acción mental. Activamos ciertos músculos de la cara y al mismo tiempo adoptamos una actitud emocional. Cuerpo y mente se unen de nuevo, esta vez en movimiento, en acción.

Si la respiración es el ancla del mindfulness, la sonrisa puede ser la balsa en la que queremos viajar.

¡Feliz trayecto!

La atención a los hijos

atencion plena a los hijos

El otro día estaba en un centro cultural esperando a que mi hija saliera de su clase de teatro. Estaba lleno de niños, casi todos ocupados con sus teléfonos móviles.

Me senté y enfrente de mí había una madre con un bebé en el carrito. La madre miraba su móvil y con su mano libre agitaba de vez en cuando la mano de su pequeño, que también tenía la mirada perdida. Recordé mis primeros meses como padre, y la extendida idea de la importancia de exponer al bebé a todo tipo de estímulos.

Comprendí el comportamiento de esa madre. También he pecado de aplicar esa idea sin pensar demasiado. Pero de repente vi claramente lo absurdo de la situación. Un bebé necesita estímulos para desarrollarse, pero no de cualquier manera. Más que un robot programado para crear estímulos, lo que necesita un bebé es la atención amorosa de sus progenitores.

De pronto la madre levantó los ojos del teléfono y me miró con cierto aire de vergüenza, como si hubiera escuchado mis pensamientos. Se giró hacia su hijo y empezó a hablarle. El bebé reaccionó, soltó varios sonidos y se rió. Yo dejé de observar la escena por un rato y me puse a ordenar mi bolso. Cuando volví a mirar, la madre estaba de nuevo con el móvil y el bebé absorto en algún punto de la pared.

Vivimos en una época de gran competencia por atraer nuestra atención. Más que nunca, nuestros hijos la necesitan. Y más que nunca, es importante ejercitar el mindfulness, para nuestro propio beneficio y para el de los seres más importantes de nuestras vidas.

El aburrimiento

aburrimiento y atencion plena

¿Qué es el aburrimiento?

Quizás sólo sea la mente intentando buscar nuevos retos, nuevos objetos de atención.

Quizás superarlo y aprender a no aburrirse, incluso en situaciones “aburridas”, sea uno de los mayores desafíos, y beneficios, de practicar el mindfulness.

En cualquier momento, esté donde esté, me tengo a mí mismo. Y tengo el momento presente para explorarlo, cultivar el mindfulness, respirar conscientemente, abrirme al mundo y sonreír.

La meteorología de las emociones

emociones mindfulness como el tiempo

Todo el tiempo nos pasan cosas. Mejor dicho, nos pasan cosas.

Y a menudo estas cosas nos afectan un montón. Nos enfadamos o nos alegramos, nos emocionamos, nos alteramos y reaccionamos. En realidad, nos tomamos muchas cosas como algo personal, como si tuviéramos el deber de cambiarlas.

Por ejemplo:

  • Un conductor que casi te choca o que te pita porque no vas bastante rápido…
  • Un compañero en la oficina que ni te saluda…
  • Un ordenador que se ‘cuelga’…
  • El funcionario del banco que no acepta tu solicitud de préstamo…
  • Tu pareja que está de mal humor…
  • Un vecino que hace demasiado ruido, o que se queja del ruido que haces tú…
  • Una caca de paloma que aterriza sobre tu cabeza…
  • Y tantas situaciones que quizás te vienen a la cabeza ahora mismo…

¿Y si las consideráramos como fenómenos meteorológicos, igual que consideramos la lluvia, el calor, el frío o el viento?

 

Parece ridículo enfadarnos por algo como el tiempo, que no depende de nosotros. Más bien, entendemos que es un hecho. Lo aceptamos. Nos puede agradar o desagradar, pero no nos quedamos pensando en ello. Continuamos adelante.

Con la mayoría de cosas que nos pasan durante el día, podemos hacer lo mismo. En vez de perder energía y foco en algo que no depende de nosotros, también es posible verlo como el tiempo.

Si llueve, salgo de casa con un paraguas o un abrigo. Si la lluvia me pilla en la calle, busco un sitio donde no mojarme. Y si me mojo y me resfrío, me preparo algo calentito y me cuido.

¿Vale la pena dejar que eventos “meteorológicos” ajenos influyan en nuestras emociones y dicten, poco a poco, nuestra vida? De eso, creo yo, va la libertad.

Citas sobre mindfulness

Citas sobre mindfulness

¿Quién no ha tenido un momento en la vida en la que ha recordado una cita o frase célebre que le ha inspirado y ayudado a afrontar una situación?

Cualquier ayuda es buena para tener más presente una actitud de mindfulness en la vida, así que voy a ir recopilando en una página reflexiones y citas sobre mindfulness.

Ojalá te sea útil.

¿Cuál añadirías tú? ¿Hay alguna cita sobre mindfulness que te inspire especialmente?

La partida de ajedrez (cuento Zen sobre concentración y compasión)

Cuento Zen Mindfulness Ajedrez

En el mundo del mindfulness, se trabaja el tema de la atención y la concentración en el momento presente. Al mismo tiempo, se cultiva todo un aspecto ético que podríamos resumir bajo el concepto de compasión.

A menudo pienso, fascinado, en la relación entre estas dos facetas del mindfulness. No me parece algo evidente, pero creo que es importante mantener este lazo, cuidarlo, conocerlo y comprenderlo.

Por eso me alegró mucho encontrar este cuento Zen, que habla de concentración y compasión. Tanto, que decidí ponerle voz, añadirle un poco de música y difundirlo.

Aquí está el vídeo, y debajo, si prefieres, puedes leer la historia.

La partida de ajedrez

Hace muchos años, en Japón, un joven, preso de la amargura, acudió a un monasterio, y le dijo a un anciano maestro:

—Quiero alcanzar la iluminación, pero no puedo soportar tantos años de retiro y meditación. ¿Existe un camino rápido para alguien como yo?
—¿Te has concentrado a fondo en algo durante tu vida? —preguntó el monje.
—Sólo en el ajedrez. Mi familia es rica y nunca he tenido que trabajar.

El maestro llamó entonces a otro monje. Trajeron un tablero de ajedrez y una espada afilada que brillaba al sol.

—Ahora vas a jugar una partida muy especial de ajedrez —dijo el maestro—. Si pierdes, te cortaré la cabeza con esta espada. Pero si ganas se la cortaré a tu adversario.

Empezó la partida. El joven sentía cómo las gotas de sudor recorrerían su espalda. Estaba jugando la partida de su vida. El tablero se convirtió en el mundo entero. Se identificó con él y formó parte de él. Empezó perdiendo, pero su adversario cometió un pequeño desliz. El joven aprovechó la ocasión para lanzar un fuerte ataque que cambió su suerte. Entonces, miró de reojo a su adversario. Al ver su rostro inteligente y sincero, marcado por años de esfuerzo, recordó su propia vida, ociosa y banal…

De repente, se sintió tocado por la compasión. Así que cometió un error, conscientemente, y luego otro… Iba a perder. Al ver lo que estaba pasando, el anciano maestro arrojó el tablero y las piezas al suelo.

—No hay vencedor ni vencido —dijo el maestro—. No caerá ninguna cabeza.

Se volvió hacia el joven y añadió:
—Dos cosas son necesarias: la concentración y la compasión. Hoy has practicado las dos.

 

Un respiro consciente – para regalar

Respiración consciente Mindfulness

Me cautiva la simplicidad de lo auténtico. Y me fascina lo cerca que tenemos lo que verdaderamente importa.

Una de las primeras cosas que aprendí de Thich Nhat Hanh es a detenerme un momento, respirar conscientemente, reconectándome con el presente y conmigo mismo, y continuar.

Es algo que podemos hacer en cualquier momento, en cualquier lugar. Un pequeño truco de magia con el inconfundible sello del mindfulness.

Por eso, hace un tiempo creé un pequeño vídeo para enviárselo como regalo a mi pareja. Ahora, editado y retocado, lo pongo a tu disposición, para que puedas regalárselo tú también a tus seres queridos.

Con gratitud y amor…

¿Qué es el mindfulness?

que es el mindfulness

El concepto de mindfulness marca un antes y un después en mi crecimiento personal, en mi vida. Para ser más exacto, la comprensión y la práctica del mindfulness son los que hicieron una diferencia. Conocía el término, leí alguna cosa sobre ello, pero me quedé en un nivel superficial.

Conciencia o atención plena

En castellano se suele definir mindfulness como atención plena. Es curioso el uso de la palabra plena. Al principio pensé que se correspondía con la palabra “full”, lleno, en inglés. Pero nada que ver: el sufijo “-ful” se usa en inglés para muchos adjetivos. “Careful”, por ejemplo, significa cuidadoso. “Carefulness” es el estado en el cual se es cuidadoso; en español: cuidado, o esmero. Sería absurdo definir “carefulness” como estado de cuidado pleno.

Sin embargo, hay algo poderoso en el uso de “plena” al referirnos al mindfulness. Es difícil dividir nuestra mente consciente, nuestra atención (incluso si eres mujer, digan lo que diga…). Por lo tanto, si entrenamos nuestra atención, dirigiéndola hacia algún objeto, será nuestra atención entera, plena, o no será.

Y tras esta pequeña divagación medio lingüistica sobre el término mindfulness (que no deja de ser una palabra en inglés, y cuyo origen asiático todavía he de investigar más profundamente), vamos a lo realmente importante.

 

La calidad de la atención

El mindfulness, y la meditación que la nutre, entrenan nuestra atención. En el mundo frenético, hiperactivo y distraído de hoy, no es poca cosa. Sólo esto ya justificaría el interés creciente que despierta en mucha gente.

Pero encuentro que la importancia y la belleza del mindfulness residen en otro lugar. No es la a-tención sino la in-tención.

Y la intención, al practicar el mindfulness, es cultivar la serenidad, la ecuanimidad, la empatía, la compasión y la bondad. Nuestra atención adquiere así una calidad preciosa y valiosa.

Al comprender y practicar esta dimensión del mindfulness, todo toma un significado mucho más profundo, más necesario, más transformador. No se trata solamente de estar presentes “plenamente” en cada momento dado, sino de qué tipo de presencia estamos creando. Y la respuesta se podría resumir con una sola palabra: amor.

Con una sonrisa

mindfulness sonrisa

Me llamo Joseph de la Paz.
Inquieto toda mi vida, he buscado y buscado.
He caminado, he corrido, he nadado y me he arrastrado.
He atravesado campos y he subido montañas.
También las he bajado, a veces con elegancia, y a veces rodando por la ladera hasta golpearme la cabeza con una roca. Y quedarme inconsciente.
Mucho tiempo inconsciente y apagado, a veces a propósito, a veces sin darme cuenta.
He buscado debajo de las piedras, en los libros, en los ojos de otras personas…
He buscado fuera, hambriento y sediento.
Hasta que empecé a buscar dentro. Y dentro de mí descubrí un jardín inmenso donde crece todo lo que estaba buscando.
La paz, la alegría, la felicidad, el amor, la unión…
Y cuando entendí que todo lo que había estado buscando se encontraba dentro de mí, de repente sonreí.
Y con una sonrisa, prosigo este camino, compartiéndolo y disfrutándolo, momento a momento.
Con una sonrisa, explorando el jardín infinito de la vida.