La atención a los hijos

El otro día estaba en un centro cultural esperando a que mi hija saliera de su clase de teatro. Estaba lleno de niños, casi todos ocupados con sus teléfonos móviles.

Me senté y enfrente de mí había una madre con un bebé en el carrito. La madre miraba su móvil y con su mano libre agitaba de vez en cuando la mano de su pequeño, que también tenía la mirada perdida. Recordé mis primeros meses como padre, y la extendida idea de la importancia de exponer al bebé a todo tipo de estímulos.

Comprendí el comportamiento de esa madre. También he pecado de aplicar esa idea sin pensar demasiado. Pero de repente vi claramente lo absurdo de la situación. Un bebé necesita estímulos para desarrollarse, pero no de cualquier manera. Más que un robot programado para crear estímulos, lo que necesita un bebé es la atención amorosa de sus progenitores.

De pronto la madre levantó los ojos del teléfono y me miró con cierto aire de vergüenza, como si hubiera escuchado mis pensamientos. Se giró hacia su hijo y empezó a hablarle. El bebé reaccionó, soltó varios sonidos y se rió. Yo dejé de observar la escena por un rato y me puse a ordenar mi bolso. Cuando volví a mirar, la madre estaba de nuevo con el móvil y el bebé absorto en algún punto de la pared.

Vivimos en una época de gran competencia por atraer nuestra atención. Más que nunca, nuestros hijos la necesitan. Y más que nunca, es importante ejercitar el mindfulness, para nuestro propio beneficio y para el de los seres más importantes de nuestras vidas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.