¿Qué es el mindfulness?

El concepto de mindfulness marca un antes y un después en mi crecimiento personal, en mi vida. Para ser más exacto, la comprensión y la práctica del mindfulness son los que hicieron una diferencia. Conocía el término, leí alguna cosa sobre ello, pero me quedé en un nivel superficial.

Conciencia o atención plena

En castellano se suele definir mindfulness como atención plena. Es curioso el uso de la palabra plena. Al principio pensé que se correspondía con la palabra “full”, lleno, en inglés. Pero nada que ver: el sufijo “-ful” se usa en inglés para muchos adjetivos. “Careful”, por ejemplo, significa cuidadoso. “Carefulness” es el estado en el cual se es cuidadoso; en español: cuidado, o esmero. Sería absurdo definir “carefulness” como estado de cuidado pleno.

Sin embargo, hay algo poderoso en el uso de “plena” al referirnos al mindfulness. Es difícil dividir nuestra mente consciente, nuestra atención (incluso si eres mujer, digan lo que diga…). Por lo tanto, si entrenamos nuestra atención, dirigiéndola hacia algún objeto, será nuestra atención entera, plena, o no será.

Y tras esta pequeña divagación medio lingüistica sobre el término mindfulness (que no deja de ser una palabra en inglés, y cuyo origen asiático todavía he de investigar más profundamente), vamos a lo realmente importante.

 

La calidad de la atención

El mindfulness, y la meditación que la nutre, entrenan nuestra atención. En el mundo frenético, hiperactivo y distraído de hoy, no es poca cosa. Sólo esto ya justificaría el interés creciente que despierta en mucha gente.

Pero encuentro que la importancia y la belleza del mindfulness residen en otro lugar. No es la a-tención sino la in-tención.

Y la intención, al practicar el mindfulness, es cultivar la serenidad, la ecuanimidad, la empatía, la compasión y la bondad. Nuestra atención adquiere así una calidad preciosa y valiosa.

Al comprender y practicar esta dimensión del mindfulness, todo toma un significado mucho más profundo, más necesario, más transformador. No se trata solamente de estar presentes “plenamente” en cada momento dado, sino de qué tipo de presencia estamos creando. Y la respuesta se podría resumir con una sola palabra: amor.

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