La balsa del mindfulness

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Al meditar, solemos usar la respiración como ancla para nuestra atención al momento presente.

Además, como bien explica Thich Nhat Hanh, al dirigir nuestra atención a la respiración logramos reunir a la mente y al cuerpo. Al inhalar, “sé que estoy inhalando”; al exhalar, “sé que estoy exhalando”. Gracias a esta fórmula simple y mágica, nuestro cuerpo y nuestra mente se reencuentran y son uno.

Se me ocurre que un poder similar tiene la sonrisa.

Al sonreír, realizamos una acción física y al mismo tiempo una acción mental. Activamos ciertos músculos de la cara y al mismo tiempo adoptamos una actitud emocional. Cuerpo y mente se unen de nuevo, esta vez en movimiento, en acción.

Si la respiración es el ancla del mindfulness, la sonrisa puede ser la balsa en la que queremos viajar.

¡Feliz trayecto!

Un respiro consciente – para regalar

Respiración consciente Mindfulness

Me cautiva la simplicidad de lo auténtico. Y me fascina lo cerca que tenemos lo que verdaderamente importa.

Una de las primeras cosas que aprendí de Thich Nhat Hanh es a detenerme un momento, respirar conscientemente, reconectándome con el presente y conmigo mismo, y continuar.

Es algo que podemos hacer en cualquier momento, en cualquier lugar. Un pequeño truco de magia con el inconfundible sello del mindfulness.

Por eso, hace un tiempo creé un pequeño vídeo para enviárselo como regalo a mi pareja. Ahora, editado y retocado, lo pongo a tu disposición, para que puedas regalárselo tú también a tus seres queridos.

Con gratitud y amor…